Ejercicios de fuerza: por qué deberías hacerlos a cualquier edad

Ejercicios de fuerza_ por qué deberías hacerlos a cualquier edad

Levantar pesas. Hacer flexiones. Usar bandas elásticas o simplemente subir una escalera sin quedarte sin aliento. Los ejercicios de fuerza no son solo cosa de culturistas. Son una necesidad básica, como cepillarse los dientes o dormir bien. Da igual si tienes 25, 40 o 70 años: entrenar fuerza no es una opción estética, es una inversión en salud, autonomía y energía para la vida diaria.

Y no, no necesitas un gimnasio de lujo ni pasarte horas al día. Solo necesitas entender por qué hacerlo, cómo empezar sin miedo y qué errores evitar. Este artículo es justo eso: una guía completa, realista y sin humo.

Lo que vas a encontrar aquí (y por qué este texto no es uno más)

Probablemente ya hayas leído artículos con títulos parecidos: “5 beneficios de los ejercicios de fuerza”, “Por qué hacer pesas es bueno”, etc. Todos iguales. Repetitivos. Superficiales. Aquí no vamos a hacer eso. Esto va en serio. Porque el tema lo merece.

Aquí vas a descubrir:

  • Qué es exactamente el entrenamiento de fuerza, sin tecnicismos ni promesas vacías.
  • Por qué hacer ejercicios de fuerza a cualquier edad debería ser tan básico como caminar.
  • Qué sucede en tu cuerpo cuando haces (o no haces) fuerza: a nivel muscular, óseo, hormonal y emocional.
  • Cómo empezar desde cero y construir una rutina que tenga sentido en tu vida.
  • Qué errores comete el 90% de la gente al intentar entrenar por su cuenta.
  • Y sobre todo, cómo hacer que este hábito te acompañe… no dos semanas, sino toda una vida.

Todo está pensado para que tomes decisiones informadas. Si te interesa sentirte mejor, más fuerte y más libre, sigue leyendo.

La fuerza no es solo músculo: es salud, prevención y dignidad

¿Qué son realmente los ejercicios de fuerza?

No se trata solo de levantar pesas. Un ejercicio de fuerza es cualquier movimiento en el que tu cuerpo tiene que vencer una resistencia: puede ser tu propio peso, una mancuerna, una goma elástica o una mochila con libros. Sentadillas, flexiones, zancadas, planchas… todo eso cuenta.

¿Y qué consigues con eso?

  • Más masa muscular, sí, pero también más capacidad para moverte con soltura.
  • Más densidad ósea, lo que reduce el riesgo de fracturas en caídas.
  • Mejor metabolismo: quemas más calorías en reposo y gestionas mejor el azúcar en sangre.
  • Mejor postura y menos dolores (sí, adiós a esa contractura que vuelve cada semana).
  • Mejor ánimo y más energía, porque entrenar fuerza mejora hasta tu salud mental.

Entrenar fuerza a los 20, a los 50 y a los 70: lo que cambia (y lo que no)

Vamos a desmontar un mito: no hay una edad buena para empezar. O, mejor dicho, cualquier edad es buena. Solo cambia el enfoque.

  • A los 20-30 años: es el mejor momento para construir una base sólida. Todo va más rápido, te recuperas mejor y puedes prevenir problemas que ni sabes que existen aún.
  • A los 40-50: es el punto de inflexión. La masa muscular empieza a disminuir si no la trabajas. Aparecen dolores, rigideces. Entrenar fuerza aquí es frenar el envejecimiento activo.
  • A partir de los 60: puede ser la diferencia entre depender de otros o seguir llevando tus bolsas del súper. Literalmente.

Vale, quiero empezar. Pero… ¿cómo?

Evalúa tu punto de partida (con honestidad)

Antes de lanzarte a hacer sentadillas todos los días, haz un chequeo. ¿Cuánto tiempo pasas sentado? ¿Te cuesta levantarte del sofá sin apoyarte? ¿Tienes alguna lesión antigua?

Un buen entrenador personal sabrá por dónde empezar. En CEP Juan Ruiz López, por ejemplo, hacemos valoraciones personalizadas, sin copiar rutinas genéricas de internet. Porque cada cuerpo es un mundo.

Empieza con lo que tienes (y con lo que eres capaz de hacer hoy)

No necesitas pesas ni máquinas. Puedes empezar con ejercicios básicos:

  • Sentadillas: sin peso, frente a una silla.
  • Flexiones asistidas: con las rodillas apoyadas o contra la pared.
  • Remo con banda elástica.
  • Plancha sobre rodillas: activa el core sin forzar.

La clave está en la progresión. Hoy haces 5. La semana que viene, 6. En un mes, quizás 10. Y no solo las haces: las haces mejor.

¿Cuántas veces a la semana?

Con 2 o 3 sesiones de 30-45 minutos es más que suficiente. No hace falta entrenar todos los días. Tampoco pasarte dos horas. Lo importante es la constancia y que cada sesión tenga sentido.

Lo que nadie te cuenta (pero deberías saber)

El descanso es parte del entrenamiento

Dormir poco, entrenar mucho y comer mal es la receta perfecta para estancarte. El músculo se recupera cuando descansas, no cuando entrenas.

  • Duerme entre 7 y 9 horas.
  • No entrenes los mismos músculos dos días seguidos.
  • Escucha tu cuerpo: el cansancio crónico no es buena señal.

Alimentación: sin proteína, no hay progreso

No necesitas volverte loco contando macros, pero sí debes cuidar lo básico:

  • Proteína en cada comida: huevos, legumbres, pollo, pescado, yogur griego.
  • Hidrátate bien.
  • Come más comida real y menos ultraprocesados.

Si entrenas fuerza y comes como siempre, vas a avanzar. Pero si además ajustas la alimentación, el cambio se nota antes y se mantiene más tiempo.

Tres errores que te alejan de los resultados (y cómo evitarlos)

1. Empezar a lo loco

“Hoy voy a entrenar todos los días y me compro una kettlebell de 20 kg”. A los tres días tienes agujetas, frustración y una mancuerna cogiendo polvo.

Mejor: empieza suave. Dos veces por semana. En casa. Con tu peso corporal. Y ve subiendo.

2. Copiar rutinas de Instagram o YouTube

No todo lo que ves en redes está pensado para ti. Algunos ejercicios ni siquiera son seguros si no tienes buena técnica. Lo ideal es seguir un plan adaptado a tu nivel, tus objetivos y tu contexto.

3. Olvidar que entrenar fuerza es para siempre

Esto no es una operación bikini ni una solución exprés. Es un hábito de vida. Como cepillarte los dientes. Un cuerpo fuerte no se construye en 10 días. Pero sí se disfruta cada día que te sientes capaz de moverte, levantar, agacharte o simplemente jugar con tus hijos sin dolor.

Preguntas que siempre salen (y respuestas claras)

¿Y si tengo sobrepeso o estoy en baja forma?

Justamente por eso necesitas empezar. No para cambiar tu cuerpo por fuera, sino para mejorar lo que pasa dentro: tu metabolismo, tu energía, tu fuerza funcional. Todo puede adaptarse.

¿Voy a ponerme demasiado musculoso/a?

No. No sin querer. Y desde luego, no sin años de entrenamiento muy específico. Lo normal es que ganes fuerza, tonifiques y te sientas más ágil. No vas a “ensancharte” por hacer tres series de sentadillas.

¿Cuánto tardo en notar resultados?

A las 2-3 semanas ya sentirás más energía, mejor descanso y menos molestias. A los 2-3 meses empezarás a ver y sentir cambios evidentes.

¿Se puede entrenar fuerza en casa?

Por supuesto. Con tu propio peso, una mochila con libros o una banda elástica, puedes montar sesiones más que efectivas. Lo importante es el cómo, no el dónde.

¿Es mejor hacer cardio o fuerza?

No son enemigos. El cardio cuida tu corazón, la fuerza cuida todo lo demás. Si puedes hacer ambos, genial. Si solo puedes elegir uno… la fuerza tiene más impacto a largo plazo.

Si vas a hacer solo una cosa este año, que sea esta

Olvídate de las dietas milagro, los retos de 30 días o los gadgets que prometen cuerpos perfectos sin esfuerzo. Nada funciona mejor que entrenar fuerza, de forma constante, adaptada y realista.

Te va a costar al principio, claro. Como todo lo que vale la pena. Pero lo que ganas no tiene precio:

  • Te mueves mejor.
  • Descansas mejor.
  • Comes mejor.
  • Te sientes más fuerte, dentro y fuera.

Y no, no hace falta que lo hagas solo. Si quieres empezar con seguridad, técnica y motivación, en CEP Juan Ruiz López te ayudamos a dar el primer paso y a convertirlo en una rutina que funcione para ti.

Porque al final no se trata de tener más músculo, sino más vida.
¿Entrenamos?

Es entrenador personal y director de nuestro centro de entrenamiento, Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte. Es especialista en rendimiento deportivo Máster en Entrenamiento en Alto Rendimiento Deportivo por el Comité Olímpico Español e International Mentorship de Athletes Performance.

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